¿Hasta dónde te expandes?

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¿Hasta donde te expandes?

Ya te lo digo yo, hasta el infinito. ¿Recuerdas cuando te ponían un trabajo en el instituto para dentro de tres meses? Si tu no lo recuerdas, yo sí. Al principio pensaba “que bien tengo tiempo de sobra y voy a hacer un trabajazo”, iba pensando en lo bien que iba a quedar hacer esto y aquello, probaba una cosa, luego la otra, luego lo descartaba porque no me convencía, eso sí, todo con mucha calma hasta que llegaba el último día y tenía que hacer el trabajo deprisa y corriendo y me quedaba un trabajo regular.

Pues bien muchos los han llamado durante mucho tiempo, pereza, tontuna, vaguería y adjetivos varios que probablemente en muchos casos sean acertados pero lo cierto es que se ha hecho un estudio científico y se ha llegado a la conclusión de que este comportamiento esta regido por una ley, y es la llamada “Ley de Parkinson”, tranquilo no tiene nada que ver con la enfermedad de los temblores, pero igual si que te empiezan a dar cuando te cuente el enunciado de esta ley, y es : “el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine”. Es decir, que cuanto más tiempo tienes para hacer una tarea más tiempo tardas en hacerla.

¿Y esto por qué? Pues porque nuestra cabeza empieza a divagar y a irse por las ramas, eso sin contar la pereza y la vaguería que también pueden ayudar debido a la relajación experimentada al contemplar una fecha de entrega demasiado lejana en el calendario. Pero además de esto también entra el factor miedo y es que muchas veces tenemos tanto tiempo para pensar (en vez de actuar) que hasta nos empezamos a imaginar lo que podría salir mal, por lo que nos empezamos a agobiar y a bloquear con el trabajo. A esto también hay que añadir que al tener tanto tiempo de pensar tantas opciones podemos entrar en la llamada “parálisis por análisis” en la que como su nombre indica tenemos tantas opciones abiertas que al final no sabemos cuál tomar.

La solución para no caer victima de esta ley es muy sencilla: Ponle fecha y duración a tus tareas. Ya está, ¿parece fácil no?, pues luego en la práctica hay que tener disciplina para respetar los plazos (sobre todo si te los has puesto tu mismo). De hecho, intenta ponerte plazos cortos de entrega y verás como vas más al grano de lo que tienes que hacer. Lo más curioso es que esto no tiene nada que ver con la calidad de entrega final, ya que en muchos de los estudios que se han hecho la calidad de los trabajos era mucho mejor cuando el plazo de entrega era más corto.

Así que ya sabes define la fecha de entrega y la duración de tus proyectos, te lo digo yo que si no este artículo se hubiera vuelto infiniiiiiiiiito. ⌛

Hasta que nos veamos ,aquí te dejo algunos de los contenidos a modo de píldoras, que se trabajan en mis espectáculos con conferencia. 

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