UN PASEO POR LA VIDA

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El otro día decidí hacer algo que llevaba queriendo tiempo hacer, pero por una razón u otra al final siempre lo postergaba. Ese algo era levantarme un sábado a las 5:00 am para ir a “La Pedriza”.

¿Ahora entiendes porque lo postergaba 😏?, pues eso, por fin me animé a irme y a las 07:25 am ya estaba en el camino preparado para iniciar una caminata con destino a “La charca verde”.

Por si no lo conoces “La Pedriza” es una extensa superficie rocosa y boscosa perteneciente al Parque Nacional de Guadarrama y que tengo la suerte de tener a tan solo 60 kilómetros de mi casa. Respecto a “La charca verde”, dejaré volar tu imaginación 💫.

A pesar de no haber hecho nunca la ruta, prometía fácil puesto que lo único que había que hacer era caminar hacia adelante teniendo el río siempre a la izquierda. Comencé mi andadura con un frescor de bosque por la mañana en agosto y mientras andaba me iba fijando en el tremendo paisaje, pero siempre pendiente de tener el río a mi izquierda y de seguir el camino.

A veces recordaba la última vez que había estado en “La Pedriza” con mi mujer y mi hija tratando de hacer una ruta que no conocíamos y sin el río como guía. Todo comenzó genial sólo que al final nos perdimos y una ruta de tres horas se convirtió en seis😬. Quizás por eso esta vez no se habrían animado a venir.

Siguiendo con mi caminata, la verdad es que no era muy complicada pero había veces que el camino se desviaba o desaparecía y dejaba de ver el río, pero lo seguía oyendo, con lo cual sabía que no había problema. Al cabo de una hora empecé a ver pozas en el río bien bonitas, pero ninguna era “La charca verde”, seguí caminando y el camino cada vez se empezó a complicar más, a tener más pendiente y a volverse más feo a pesar de seguir teniendo el río a mi izquierda. Cuando llevaba algo más de hora y media de caminata me encontré con una persona que estaba acampada y le pregunté por “La charca verde” y me dijo que me la había pasado hace media hora. 😳

Al comienzo de este artículo te dije sobre “La charca verde” que dejaras volar tu imaginación 💫 porque es exactamente lo que yo hice, idealizarla sin haberla visto, y como resultado cuando vi mi destino lo dejé pasar por no  tener claro mi objetivo.

Lo cierto es que había visto pasar un montón de charchas y todas eran verdes, quizás si la hubieran llamado “charca roja”, y fuera de ese color la hubiera encontrado a la primera, pero al no saber exactamente cómo era la dejé pasar.

Ahora ya sabía cuál era, pues era la última y más grande de todas las charcas que había dejado pasar, así que volví. Mientras deshacía mis pasos me di cuenta de que aquella caminata estaba siendo como el resumen de una vida. Una vida en la cual es importante visualizar con exactitud nuestros objetivos para saber con claridad cuando los hemos alcanzado. De lo contrario a mucha gente le pasa que sigue buscando algo que no sabe ni qué es mientras su camino cada vez se vuelve más y más complicado, desagradable y sin sentido.

Todos necesitamos un río que nos guie hacia nuestra charca, pues ese rio, esos valores, serán los que nos ayuden a no perdernos incluso cuando el camino se desvía, se torna difícil o incluso desaparece.

Sigue camino hacia tu charca y cuando llegues a ella disfruta tu victoria, contempla el paisaje y date un buen baño. Quizás decidas quedarte o ir en busca de otra más arriba, pero siempre con tu objetivo claro, disfrutando tus victorias y siguiendo ese río que incluso cuando no se ve, su murmullo inconfundible te seguirá guiando.

Hasta que nos veamos ,aquí te dejo algunos de los contenidos a modo de píldoras, que se trabajan en mis espectáculos con conferencia. 

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